La fiesta consagrada a San Juan fue establecida por la
Iglesia Católica un día después del solsticio de verano.
Se realizan diferentes
actos religiosos y culturales durante el mediodía, la medianoche y el amanecer.
Se trata de la celebración del nacimiento de este Santo, (San Juan es el único
junto con el Niño Jesús al que se le celebra el nacimiento) y reúne quizás la
mayor cantidad de creyentes y devotos. Es una celebración muy alegre en la que
se elevan los corazones al ritmo del tambor.
En las vísperas de la celebración, se adornan con flores
y ofrendas los altares que ocupa la imagen del Santo y al ritmo de tambores se
realiza el ‘Velorio de San Juan’. El 24 bien tempranito, se prepara la imagen
para salir en procesión sobre la cabeza o brazos de quien sea su guardián y luego,
se lleva a la iglesia en compañía de seguidores y devotos. Se le dedica una
misa solemne, que una vez concluida marca de nuevo el comienzo del repique de
los tambores. Las procesiones van recorriendo los pueblos, y los devotos van
entregándole a San Juan dádivas, flores y agradecimientos. Los tambores suenan
fervientemente y los bailes se sueltan con gran alegría. Los fieles entonan
improvisaciones que evocan la vida, la esperanza y el amor.
En casi todo nuestro país se le rinde culto a San Juan,
pero las fiestas que se realizan mediante actos rituales con fines amorosos,
curativos y de fertilidad, se llevan a cabo fundamentalmente en los estados
Vargas, Miranda, Aragua, Sucre, Yaracuy y Guárico.
A San Juan se le rinde especial celebración en zonas que
fueron, en período colonial, haciendas destinadas al cacao, café y caña de
azúcar. Estos eran los principales rubros en los que se fundamentaba nuestra
economía.
La noche de San Juan es mágica. “Se cree que cortarse el
pelo en una noche del 24 de Junio le hará tener buena suerte y verter un huevo
en un vaso de agua le permitirá según la forma que tome observar el futuro.
Llevar una ramita de ruda detrás de la oreja lo protege.”
Las fiestas de San Juan tienen un encanto sinigual,
desbordan magia y encanto. Hay fuego que transmuta lo malo, fuego en el que
arden los malos momentos en noche de tambores y baile. El Santo es dueño del
espacio, de sus fieles y del alma de la fiesta. “San Juan to’lo tiene, San Juan
to’lo dá…”
