CAMYEN: todo
por descubrir
El secuestro de casi 60 kilogramos de rodocrosita, el
pasado 2 de junio, a un hombre que pretendía contrabandearla por Aerolíneas...
El secuestro de casi 60 kilogramos de rodocrosita, el
pasado 2 de junio, a un hombre que pretendía contrabandearla por Aerolíneas
Argentinas desde Catamarca hacia Buenos Aires parece ser solo el inicio de una
historia cargada de intrigas. En líneas generales, los hechos sucedieron del
siguiente modo: ese día, las autoridades del aeropuerto Felipe Varela se dieron
con el cargamento y avisaron a la Policía Minera, que procedió al decomiso por
cuanto no contaba con la hoja de ruta que emite la Secretaría de Minería de la
Provincia. A su vez, el comprador de la piedra semipreciosa es de origen chino,
identificado como Huang Ming Teh, quien a su vez se la compró a Ariel Nazareno,
un operador catamarqueño que, según admitió al diario El Esquiú, trabaja con el
"mercado negro” de rodocrosita de Catamarca. Sus declaraciones configuran,
lisa y llanamente, la propia inculpación. Dijo Nazareno: "Yo les compro a
los artesanos porque ellos van y adquieren la piedra subvencionada al 50 por
ciento, pero les venden 5 kilos nomás. Hay artesanos que la ocupan y otros que
no; ésos son mis proveedores. Yo hago mi negocio”. "No he tenido la suerte
de comprar en CAMYEN (Catamarca Minera y Energética, Sociedad del Estado), pero
sí a los artesanos, y como a la piedra se la dan para que la trabajen, no para
que la negocien, no les dan hoja de ruta. Así que yo no puedo tener hoja de
ruta”. "Tampoco es un movimiento para tanto. No soy rico, simplemente
vivo. Y por supuesto lo hago en negro, para qué me voy a inscribir (en la AFIP)
para que vengan una vez al mes a comprarme 50 kilos”. Sin embargo, admitió:
"Tengo clientes en todo el mundo, hace un mes vendí dos kilos, los mandé
por correo, sin factura, y todo bien”. Además, reconoció que el chino Teh es un
cliente regular suyo, que en promedio realiza una compra por mes de la piedra y
que "nunca” antes tuvo problemas.
Lo primero, Nazareno reconoce abiertamente que se mueve
en la informalidad. No está inscripto como responsable en la AFIP, vende sin
factura y hasta ahora no tuvo inconvenientes. Y parece conocer muy bien el
circuito ilegal de la rodocrosita, es decir, tiene contactos con los artesanos
que compran la piedra a CAMYEN a precio subsidiado, pero en lugar de trabajar
con ella la revenden a mejor precio, se supone, a intermediarios como Nazareno,
quien a su vez trabaja con un comerciante de rodocrosita que tiene un local
("Rumi Chanca”) en la Galería Raiden de la ciudad Capital. Según narró,
fue éste quien proveyó parte del cargamento secuestrado a Teh en el aeropuerto,
ya que él contaba con solo "38 kilos”. Cuando le pidieron papeles, Teh
habría presentado una factura de la compra de este comercio local. En pocas
palabras, Nazareno admitió ser un perfecto evasor del fisco. Es de esperar que
la AFIP, organismo que suele demostrar tanta eficacia y celeridad tanto con los
contribuyentes como con los esquivos, tome intervención en el asunto y haga la
denuncia del caso. Y a la vez también es de suponer que la Justicia Federal de
Catamarca, que tiene la causa en su poder, proceda con el rigor que exigen
estas aviesas maniobras de evasión de impuestos. El delito aduanero cometido es
claro.
No obstante, lo que preocupa más aún es el rol de CAMYEN
en este escándalo. Porque al tratarse de la empresa que tiene el monopolio
absoluto de la explotación y comercialización de la rodocrosita que se produce
en Minas Capillitas, si existe un "mercado negro” es porque ella lo
alimenta. De hecho, les vende piedras en bruto y a precio subsidiado a
artesanos que no la trabajan sino que la revenden en el mercado informal. Es
decir, CAMYEN no tiene el control del producto que comercializa y cuyo destino
debe resguardar a fin de que se le dé el uso establecido por la ley. O bien
habría que pensar que existe una red de complicidad que opera en el seno de la
empresa con los mercaderes de la rodocrosita, un símbolo de la más bella
riqueza mineral catamarqueña en el mundo. Por lo visto, estos hechos demuestran
que la trama oscura que se teje en torno a este episodio de contrabando es
mucho más grave de lo que se imaginaba. Tan sospechosa como la torpe
autoincriminación de Nazareno, un personaje marginal, según se deduce, que en
una repentina aparición mediática se hizo cargo del principal delito que debe
investigar la Justicia Federal. Es evidente que CAMYEN es parte inseparable del
problema. Queda allí bastante por descubrir.
EL ANCASTI