Luego de imponerse
por 1 a 0 en el Superclásico, el plantel xeneize
celebró ante un estadio repleto por hinchas de River.
Fue el desahogo. Boca necesitaba
ganar para seguir prendido en el torneo Inicial y por todo lo que significa
este encuentro. No jugó bien, sufrió las cotidianas lesiones, pero se repuso y
se quedó con los tres puntos en un estadio Monumental repleto únicamente por hinchas
de River.
Con el pitido de Germán Delfino, los
jugadores estallaron. Se juntaron en el campo de juego y celebraron de una
forma muy particular: como hinchas, gritaron y recordaron el descenso de la
Banda a la “B”.
