El delantero
convirtió el único gol del partido y le dio un triunfo muy celebrado por los xeneizes en el Monumental.
Sin dudas, se trató de uno de los
Superclásicos más esperados de los últimos tiempos. Tal vez, por el presente
que atraviesan ambos equipos, porque ambos necesitaban lo mismo: ganar para
seguir luchando en este torneo Inicial que lidera Newell's. También, la idea de
que el vencedor puede salir fortalecido ante una victoria de esta magnitud es
importante para todo lo que viene. Con ese panorama, fue River el que salió más
decidido. De hecho, fue un vendaval en ataque contra el arco defendido por
Agustín Orión. Con el correr de los minutos, el trámite fue cambiando.
Pero los primeros minutos de la etapa
inicial fueron propiedad del Millonario. Desde el enorme trabajo de Teófilo
Gutiérrez, que bajaba algunos metros para ayudar a Manuel Lanzini en la
creación. También, desde la movilidad de Federico Andrada y la llegada de
Gabriel Mercado y Leonel Vangioni. La tuvo, justamente, Mercado de cabeza,
anticipando a Juan Manuel Martínez. También mediante el ex-Estudiantes llegó
una muy clara, porque Orion dio un rebote largo luego un remate suyo, pero se
rehizo y tapó luego de la entrada de Lanzini. Boca tenía muchas dudas en el
fondo y no conseguía manejar la pelota, ni con Gago ni con Riquelme. Pero
Emanuel Gigliotti estaba muy despierto y primero avisó de su peligrosidad al
aprovechar un despeje corto que dio Barovero luego de un remate de Sánchez
Miño. El mismo '9', que ya le había convertido en el Monumental a River con las
camisetas de Atlético Tucumán, All Boys y Colón, volvió a amargarles la tarde a
los de Núñez con un enorme anticipo a Jonathan Maidana, tras un buen desborde
de Martínez. El 1-0 dejó en silencio a todo el estadio y cambió el partido.
Más allá de que River siguió yendo
con valentía sobre Orion, el equipo de Bianchi comenzó a ajustar su
funcionamiento defensivo y tomó confianza cuando la pelota pasaba por sus pies.
En el entretiempo, Ramón Díaz puso a Leo Ponzio por Maidana, para tener más
juego. No obstante, el local no fue el mismo. Empezó sufriendo por un disparo
de Martínez que dio en el palo, pero luego tuvo las suyas para empatar: primero
con un remate de Ponzio desde afuera del área, a la salida de un corner. El
palo ahogó el grito. Luego, con un cabezazo del ingresado Rodrigo Mora.
Pero ninguno de los dos mantuvo el
buen ritmo del primer tiempo. A Boca, no le
interesaba demasiado, ya que controlaba las acciones con el resultado a favor.
River, en cambio, sufría el trámite, porque se sentía impotento. Gutiérrez, el
mejor de los locales, no tenía la misma libertad y el resto de los encargados
de la ofensiva no conseguía inquietar. Así, se le extinguió el tiempo. Pudo
iguarla sobre el final, con un cabezazo de Teo que sacó muy bien Orion. Boca
festejó un triunfo de los más importantes ante
River, no sólo por el clásico sino porque queda a cuatro de Newell's y
con el impulso necesario. El Millonario deberá pensar por qué bajó los brazos
cuando el juego pedía lo contrario.