Se cumplieron 20
años del crimen de Cabezas
Ninguno de los siete condenados por el asesinato del reportero gráfico ocurrido el 25 de enero de 1997 en Pinamar sigue preso.
El atroz asesinato atentó contra la libertad de prensa y cambió la historia del periodismo, que se vio amenazado en plena democracia.
25 de enero de 1997, en el medio de la descomposición del neoliberalismo menemista que dominó la escena político-económica de la década de los 90 en la Argentina, el crimen del reportero gráfico de la revista Noticias José Luis Cabezas sacudió a una sociedad adormecida por largos años de derrotas de los trabajadores y altos niveles de consumo entre las clases más "favorecidas", no solo por el asesinato en sí mismo como un hecho policial, sino porque se dejaba entrever en el mismo y en el curso de su investigación un entramado de mafias, policías, políticos, funcionarios judiciales y como no podía ser de otra manera: los servicios de inteligencia.
El 26 de enero de 1997, La Nación titulaba "Hallaron a un periodista carbonizado en Madariaga". Clarín escribía "Matan y queman a un periodista en la Costa".La verdad era que José Luis ,un fotógrafo valiente que ya había fotografiado a jefes de la maldita bonaerense(Policía) Estaba en Pinamar tras los pasos del empresario mafioso Alfredo Yabrán que ejercía un poder paralelo desde las sombras.
Esa foto le costó la vida.Nada distintos de los Lázaro Báez ,Calcaterra o Caputo de la actualidad.Veinte años después, no hay un solo detenido por el crimen.El último era Gustavo Prellezo, hasta hace apenas unos días.
En la resolución judicial se indica que "estudia en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, realiza labores como gestor desde su domicilio, realiza actividades físicas, concurre a la Iglesia Adventista, habiendo fortalecido los lazos familiares y sociales en general".
Y que, por el tiempo de condena transcurrido, los informes del SPB y de conducta, estaba listo para la reducción de la pena. Nada que decir.En una presentación ante la Cámara de Diputados en Agosto del año 1995 y ratificada en el año 1996, el entonces poderoso ex-ministro de economía Domingo Cavallo denunció al entonces empresario telepostal Alfredo Yabrán de liderar grupos mafiosos con mucha influencia entre diputados, senadores, funcionarios del gobierno de Menem y jueces, denuncia que hizo estallar la relación entre el presidente y el ex-ministro de economía y precipitó una crisis dentro del gobierno nacional, aprovechada por la flaca oposición que parecía haber encontrado "el punto flaco" del gobierno de Menem.
Alfredo Yabrán se convirtió entonces en una suerte de "problema de estado", ya que nadie quería, debido a las sospechas de que era un personaje mafioso e involucrado en negocios nada claros, quedar vinculado a su figura a la que, por otro lado, nadie le conocía la cara.No era de extrañarse entonces que la revista Noticias, oposición del gobierno de Menem dentro del periodismo de aquellos tiempos, tuviese una suma urgencia en "mostrar a la sociedad" quién era Alfredo Yabrán.
José Luis Cabezas trabajaba, como hacía muchos veranos, cubriendo la temporada veraniega en uno de los más exclusivos y sospechados balnearios de las clases altas de la Argentina, la elitista Pinamar, lugar de donde era también el misterioso y sin rostro Alfredo Yabrán. Con un buen olfato de reportero José Luis pudo tomarle a escondidas una foto y por fin, la tapa de la Revista Noticias mostró la cara del archi denunciado empresario. Estaba todo dicho, en palabras del mismo Alfredo Yabrán: "Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente".
