Día Mundial de
la Salud, un derecho inherente a todos los seres humanos
El
7 de Abril se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Salud. En 1948, en
la Primera Asamblea Mundial de la Salud se propuso que hubiera un “Día Mundial
de la Salud” para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la
Salud (OMS). Es en 1950 cuando se instaura el día 7 de Abril como Día Mundial
de la Salud.
Se
define la Salud como un “estado de completo bienestar físico, mental y social,
y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia”. Tal y como reza en esta
definición la salud abarca muchos aspectos del día a día. La pérdida de salud
puede venir por la alteración de numerosos factores. Algunos de ellos internos
(alteraciones genéticas, disfunciones de órganos) y otros externos (problemas
de salud pública, tóxicos ambientales, hábitos de vida poco saludables). Es por
esto por lo que conseguir un estado total de salud es bastante difícil.
El
lema elegido por la OMS para conmemorar este año el Día Mundial de la Salud es
“Pequeñas picaduras, grandes amenazas”. Se ha comprobado que existe un elevado
número de vectores transmisores de enfermedades. Dentro de estos vectores los
insectos son grandes protagonistas. Hay un alto número de enfermedades cuya vía
de transmisión es la picadura de un mosquito. Algo que puede parecer demasiado
banal, supone un grave riesgo para la salud pública de los habitantes, en especial
de los países en vías de desarrollo.
En
nuestro mundo occidental, cómodo y bien desarrollado, si pensamos en una
picadura de un mosquito, rápidamente lo asociamos a la aparición de un pequeño
grano más o menos molesto, puede picar más o menos. Pero en ningún caso
llegamos a pensar que pueda poner en peligro nuestra salud, y ni muchísimo
menos causarnos la muerte. Si esa misma pregunta se la hacemos a una niña de un
país que no tiene acceso a los servicios sanitarios, que no tiene herramientas
farmacológicas para evitar el desarrollo de la enfermedad, que no tiene los
medios necesarios para atajar esa infección, la niña se pondrá sobre aviso e
intentará por todos los medios que ese mosquito no la alcance.
Las
enfermedades de transmisión por vectores no son banales, en ningún caso. Los
mosquitos, las moscas, las garrapatas y los caracoles de agua dulce pueden
propagar patógenos que provocan enfermedades graves y la muerte. Enfermedades
como el paludismo, el dengue, la leishmaniosis y la fiebre amarilla se pueden
prevenir; aun así, afectan sobre todo a algunas de las personas más pobres del
mundo. Más de la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraer
estas enfermedades. Se calcula que el 40% de la población mundial corre el
riesgo de contraer el dengue. Cada año se producen 1,3 millones de nuevos casos
de leishmaniosis. Cifras nada desdeñables y que no deben ser tomadas a la
ligera.
Lo
más paradójico de estos casos es que la solución es de lo más simple. Simple al
menos para alguien que vive de forma más o menos acomodada. Sin embargo, como
ya hemos dicho, para aquellas personas que no tienen acceso a los recursos
necesarios, esas medidas tan simples, tan sencillas y tan eficaces, se vuelven
de lo más tediosas.
Entre
esas medidas preventivas encontramos dormir bajo mosquiteras de cama, usar
pantalones largos y camisas de manga larga, y la utilización de repelentes de
mosquitos. ¿Veis cómo son medidas de lo más simple? Entonces, ¿dónde está el
problema? La respuesta es bien simple. Yo puedo ir ahora mismo a una tienda y
comprarme unos pantalones y unas camisas. Después voy a la farmacia y compro el
repelente que allí me recomienden. Sencillo, ¿verdad? Ahora pensemos lo mismo
para una niña que viva en Guatemala. Si tuviera el dinero para poder comprarse
unos pantalones, una camisa y un repelente, si le preguntas, estoy casi
convencida que te diría “Prefiero comprar comida”.
La
realidad es muy dura, la vida te golpea con fuerza. Según donde nazcas podrás
ser una u otra persona. ¿Esto es justo? No, sin duda. ¿Qué podemos hacer? Dejar
de mirarnos tanto el ombligo y levantar la vista al horizonte. Desde las
propias administraciones hasta el individuo más anónimo de la sociedad. Todos
podemos colaborar, de una manera o de otra. Siempre hay algo que podamos hacer.