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Tragedia del Rodeo

Escrito por Agenciadenoticiaselnevado el lunes, 24 de marzo de 2014 | 12:40 a.m.

Sus padres siguen buscándola y ayer agradecieron a quienes los asistieron


El paradero de Ana Carolina Sal sigue siendo un enorme misterio después de dos meses de la tragedia.
La joven santiagueña que estaba pasando sus vacaciones en la casa de la familia Castiglione, se perdió cuando el agua, lodo y piedras llegaron desde el río desbordado.
Y si bien se anunciaba que ayer recomenzaba la búsqueda, lo cierto es que no se observó movimiento alguno de rastrillaje donde aún permanecen los restos de la casa.
Sus padres, Agustín Sal y Eugenia Castiglione, publicaron ayer un agradecimiento a las personas que los auxiliaron esa noche.
“Han pasado casi dos meses de la tragedia. Estamos en deuda con quienes fueron, son y serán parte de nuestra vida por la gran ayuda que nos brindaron y aún nos brindan. Es por ello que hoy quisiéramos agradecer públicamente y en forma especial, a un grupo de ellas por su gran vocación solidaria, su admirable coraje y su ayuda totalmente desinteresada, brindándonos la contención que necesitábamos para sobrellevar nuestra angustia y dolor por la difícil situación que nos tocó vivir y que aún estamos atravesando.
Primero queremos agradecer a Leo Ramos y Néstor Herrera que pusieron en juego sus vidas al ingresar a nuestra casa para rescatarnos cuando aún el río continuaba generando peligro, poniendo a salvo nuestras vidas, especialmente la de nuestros hijos Agustín y Gonzalo, a quienes la corriente los había arrastrado y estaban en mayor situación de peligro; y la de su abuelo de 87 años, al que cargaron en sus brazos para poderlo llevar a un lugar seguro.
Asimismo, queremos agradecer a los señores Carlos García, Ricardo Sosa, Andrés Mascareño, Armando Olmos, Néstor Olmos, Nelson López, Nahuel Sosa, Juan Castro, Exequiel Castro, José Leiva, Héctor Segura y Diego Palacios, quienes inicialmente colaboraron en la búsqueda de nuestra hija Ana Carolina Sal y, en la actualidad, son los únicos que lo siguen haciendo en forma planificada y periódica, siempre con recursos propios y con verdadera vocación de servicio. Su compromiso desinteresado y su gran capacidad para la tarea que realizan nos dieron desde el inicio la tranquilidad de saber que se estaba haciendo lo humanamente posible para encontrarla. Ello nos permitió albergar paz en nuestros corazones, tan golpeados por la dureza de los hechos vividos, tanto en ese momento como ahora, aunque aún no haya sido encontrada. Porque ellos con su entrega generosa no dudaron en arriesgar sus vidas, dando todo de sí, compartiendo nuestro dolor y haciéndonos sentir que nunca estuvimos solos.
Queremos destacar que todos ellos actuaron por su propia iniciativa, sin intervención alguna del Estado provincial o municipal”, destacaron los familiares de Ana Carolina.

Fuente:www.launiondigital.com.ar

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