Sus padres
siguen buscándola y ayer agradecieron a quienes los asistieron
El
paradero de Ana Carolina Sal sigue siendo un enorme misterio después de dos
meses de la tragedia.
La
joven santiagueña que estaba pasando sus vacaciones en la casa de la familia
Castiglione, se perdió cuando el agua, lodo y piedras llegaron desde el río
desbordado.
Y
si bien se anunciaba que ayer recomenzaba la búsqueda, lo cierto es que no se
observó movimiento alguno de rastrillaje donde aún permanecen los restos de la
casa.
Sus
padres, Agustín Sal y Eugenia Castiglione, publicaron ayer un agradecimiento a
las personas que los auxiliaron esa noche.
“Han
pasado casi dos meses de la tragedia. Estamos en deuda con quienes fueron, son
y serán parte de nuestra vida por la gran ayuda que nos brindaron y aún nos
brindan. Es por ello que hoy quisiéramos agradecer públicamente y en forma
especial, a un grupo de ellas por su gran vocación solidaria, su admirable
coraje y su ayuda totalmente desinteresada, brindándonos la contención que
necesitábamos para sobrellevar nuestra angustia y dolor por la difícil
situación que nos tocó vivir y que aún estamos atravesando.
Primero
queremos agradecer a Leo Ramos y Néstor Herrera que pusieron en juego sus vidas
al ingresar a nuestra casa para rescatarnos cuando aún el río continuaba
generando peligro, poniendo a salvo nuestras vidas, especialmente la de
nuestros hijos Agustín y Gonzalo, a quienes la corriente los había arrastrado y
estaban en mayor situación de peligro; y la de su abuelo de 87 años, al que
cargaron en sus brazos para poderlo llevar a un lugar seguro.
Asimismo,
queremos agradecer a los señores Carlos García, Ricardo Sosa, Andrés Mascareño,
Armando Olmos, Néstor Olmos, Nelson López, Nahuel Sosa, Juan Castro, Exequiel
Castro, José Leiva, Héctor Segura y Diego Palacios, quienes inicialmente
colaboraron en la búsqueda de nuestra hija Ana Carolina Sal y, en la
actualidad, son los únicos que lo siguen haciendo en forma planificada y
periódica, siempre con recursos propios y con verdadera vocación de servicio.
Su compromiso desinteresado y su gran capacidad para la tarea que realizan nos
dieron desde el inicio la tranquilidad de saber que se estaba haciendo lo
humanamente posible para encontrarla. Ello nos permitió albergar paz en
nuestros corazones, tan golpeados por la dureza de los hechos vividos, tanto en
ese momento como ahora, aunque aún no haya sido encontrada. Porque ellos con su
entrega generosa no dudaron en arriesgar sus vidas, dando todo de sí,
compartiendo nuestro dolor y haciéndonos sentir que nunca estuvimos solos.
Queremos
destacar que todos ellos actuaron por su propia iniciativa, sin intervención
alguna del Estado provincial o municipal”, destacaron los familiares de Ana
Carolina.
Fuente:www.launiondigital.com.ar
