Hace 30 años,
Raúl Alfonsín asumía como presidente y retornaba la democracia al país
Con
el trascendental acontecimiento, los argentinos renovaban la esperanza de vivir
en una sociedad alejada de aquellos hechos que dejaron una huella profunda, las
cuales estaban vinculadas con los militares y su accionar.
Hace
30 anos Raul Alfonsin asumia como presidente y retornaba la democracia al pais
MENSAJE.
El pueblo escuchó atento cada una de las palabras emitidas por el presidente
Alfonsín.
El
domingo 30 de octubre de 1983 no fue un domingo más. Millones de argentinos
habían esperado más de siete años para expresarse nuevamente en las urnas. Al
terminar la jornada democrática, el candidato por la Unión Cívica Radical, Raúl
Ricardo Alfonsín, asumía la enorme responsabilidad de conducir un país en el
que la última dictadura militar había aniquilado cualquier vestigio de
libertad. 1983 fue un momento de gran vértigo político; pero quedó grabado en
la historia como el año en que los argentinos recuperaron la democracia.
La
vuelta a la democracia, inspiraba un aire de renovada esperanza para el pueblo
argentino. Otro acontecimiento produciría un antecedente nuevo. La UCR obtenía
la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, lo que permitía un cierto margen
de gobernabilidad.
Una
vez en el poder, el gobierno de Alfonsín, en el nivel económico, se desarrolló
en un contexto en el que el modelo de Industrialización por Sustitución de
Importaciones (ISI) (1930-1976) ya había prácticamente desaparecido. La
industria nacional se hallaba herida de muerte, con sectores enteros quebrados
y prácticamente desaparecidos, producto de la doble acción de la especulación
financiera y de la competencia de productos importados.
A
las empresas multinacionales presentes en el país desde comienzos de la década
del 60, a la presencia de los sectores agroexportadores pampeanos y al
creciente poder del sector financiero se le sumó la aparición de grupos
económicos locales que crecieron al calor de su condición de proveedores del
Estado y rápidamente se diversificaron hacia numerosas actividades (la
denominada “oligarquía diversificada”). Estos sectores van a aparecer como
preponderantes para la decisiones de la política económica de la década de
1980.
A
partir de 1982, el problema de la deuda externa se transformó en uno de los
ejes centrales para entender los límites de acción de los gobiernos. Un
término, el “ajuste”, se convirtió en el eje para definir los distintos
programas económicos que se presentaron.
A
partir de mediados de 1984 se entendió que no era posible retomar el sendero
del crecimiento basado en la industria y el mercado interno que había dominado
los cincuenta años anteriores. Desde ese momento, y ante lo indomable de la
inflación, por un lado, y, por otro, la imposibilidad del Estado de hacer
frente tanto al pago de los vencimientos de la deuda externa como a los
contratos leoninos de sus proveedores, se impusieron las políticas de ajuste,
también conocidas como “planes de estabilización”.
Estabilización
El
mecanismo del lanzamiento de un plan de estabilización funcionaba de la
siguiente forma:
a)
El gobierno elaboraba un “programa” que buscaba frenar la inflación, aumentar
las exportaciones, reducir el déficit fiscal y asegurar el cumplimiento de los
compromisos externos.
b)
El programa era aprobado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras lo
cual éste prestaba, una cantidad de dinero (conocido como préstamos stand-by),
pero ello era, a su vez, una señal para que el conjunto de los bancos
refinanciaran la deuda externa argentina.
Normalmente
estos programas de los cuales los dos más importantes en la década de 1980
fueron los denominados “Plan Austral” (1985) y “Plan Primavera” (1987),
funcionaban durante un breve periodo de tiempo, mientras tanto se reducía la
inflación y se obtenía, durante ese corto periodo, la “confianza” de organismos
y bancos internacionales.
En
1989, la serie de planes fracasados, la deuda externa en ascenso y la presión
de los contratos con proveedores a los que tenía que hacer frente el Estado
llevaron a una situación de quiebre. Esto se tradujo en aumento de los niveles
de precios a valores siderales, fenómeno que fue conocido como la
“hiperinflación”.